Dos jóvenes vándalos noruegos quedaron atrapados en un ascensor de una estación de trenes al que estaban destrozando a golpes y debieron esperar a que los bomberos los rescataran y entregaran a la policía.
Los dos jóvenes, de unos 20 años, entraron al ascensor, esperaron que cerrara sus puertas y comenzaron a patearlas violentamente. Golpearon tan fuerte, que las puertas se atascaron, el ascensor se trancó y envió una alarma a los guardias de seguridad. Los agentes intentaron bajar al ascensor, pero como no pudieron llamaron a la policía y los bomberos.
Los dos enfrentan ahora acusaciones penales y una demanda del ferrocarril para que paguen los gastos de las reparaciones.