Prohibido jugar partidos internacionales a más de 2.500 metros. Leen bien. Es la última de la FIFA. A partir de ya, ninguna selección podrá disputar sus partidos a más de esa altura. En Europa puede que esta medida no cambie nada, pero en algunos paÃses de América del Sur ya están clamando al cielo, por la norma impuesta, debido a que va a reducir considerablemente las posibilidades de sus selecciones de hacer algo grande.
Según esta controvertida decisión de la FIFA, que todavÃa puede ser recurrida según informan diversas fuentes, Bolivia no podrá jugar en La Paz, ni Colombia en Bogotá, ni Ecuador en Quito, ni Perú en Lima. Resultado: las selecciones de nivel medio bajo pierden su principal baluarte para combatir en las fases de clasificación a los mundiales a las potentes Brasil, Chile, Argentina o Uruguay. La canarinha, por ejemplo, cayó por primera vez en eliminatorias para el Mundial a domicilio ante Bolivia. Por su parte, la consistencia de Ecuador en las últimas fases de clasificación se está cimentando en lo bien que saben aprovechar el factor campo. Son sólo dos ejemplos.
El gobierno boliviano pretende hacer del tema una cuestión de estado. Quizás no sea para tanto o quizás sÃ. La FIFA argumenta que la altura es perjudicial para la salud de los futbolistas, pero lo cierto es que los jugadores que han muerto en un terreno de juego lo han hecho a nivel del mar. Parece pues una incongruencia.
PodrÃamos plantearnos una hipótesis con muchÃsimo sentido. No suena raro pensar que las federaciones de Brasil, Argentina y Uruguay hayan movido los hilos para llegar a este extremo, con el fin de debilitar el poder de conjuntos nacionales que sólo son rivales por la fortaleza que ejercen en sus feudos. El hecho de que Julio Grondona, presidente de la AFA, sea vicepresidente de la FIFA da cuerpo a esta teorÃa. Es cierto que Grondona no estuvo en esta reunión, pero claro está, ello no quita que desde su paÃs haya ejercido las presiones pertinentes.
A diferencia de España, donde la selección no tiene un campo de juego fijo para jugar sus partidos clasificatorios para competiciones internacionales, eso dice mucho, en Colombia, por ejemplo, se suelen disputar los encuentros en Bogotá. Quito es la sede de Ecuador, un auténtico bastión en el que la selección tricolor entre las clasificaciones del Mundial de 2002 y 2006 ha sumado 43 de 54 puntos posibles. No hablemos de Bolivia. Sin los 3.600 metros de La Paz jamás podrá aspirar a volver a un Mundial. Obligar a esas selecciones a que dejen sus capitales, sus tradicionales templos, se antoja como mÃnimo como una adulteración de la competición.
Se insinúa incluso en Bolivia, que el mismo Evo Morales viajará a Suiza junto al encargado estatal de deportes para tratar el tema y evitar la completa discriminación, presentando informes médicos. Cabe resaltar que la polémica medida ya se aplaude desde Brasil. Sin duda, los mal pensados tienen argumentos para creer en conspiraciones. Lo que es evidente es que la FIFA tiene que echarla al suelo porque si sigue asÃ, también podrÃa prohibir los partidos a x grados bajo cero porque pueden provocar graves pulmonÃas a los visitantes, de modo que Ucrania y Rusia se verÃan obligados a jugar en otros paÃses y perderÃan el factor campo que impone el general invierno. No tiene ningún sentido entrar en este juego porque la broma no tiene fin. Disputar fútbol en las alturas no afecta a la salud. Y mientras no se demuestre lo contrario es una canallada que impidan a esas selecciones de medio nivel sudamericanas combatir con las grandes. Esperemos que reine el sentido común.
Notas de Fútbol