Suele pasar. Cuando creas una expectativa, cuando esperas a que llegue el gran dÃa, cuando el sueño puede ser realidad, va ella, siempre ingenua e inesperada, y te da la bofetada. Es lo que le pasó al Real Madrid en El Sardinero. Los de Fabio Capello soñaban acostarse lÃderes y al final han intercambiado su sueño con el del Racing de Santander, que no es otro que jugar en Europa la próxima temporada, mientras que la Liga, a falta de ocho jornadas y a la espera de lo que hagan este domingo Barcelona o Sevilla, puede estar un poco más lejos para las aspiraciones blancas.
La pelÃcula del partido tuvo dos claros protagonistas. El primero, un árbitro que perjudicó al Real Madrid con la señalización de un penalti inexistente que significó el 1-1 en el marcador. A Turienzo Ãlvarez lo van a avasallar a crÃticas esta semana en Madrid. El otro, un defensa que no se cansa de marcar goles. Aunque sean de penalti, pero hay que marcarlos. Hay muchos delanteros que temen el disparo desde los once metros. Pero Garay es superior a cualquier miedo. El argentino pasó de villano a héroe y con sus dos goles suma más que muchos de los que presumen ser ‘killers’ del área.
Sin embargo, el sueño fue realidad durante un tiempo. El Real Madrid encabezó la clasificación liguera varios minutos después de que a la media hora de juego el mencionado Ezequiel Garay regalase esa posibilidad a su compatriota HiguaÃn, éste se le cediese a Raúl, que celebrarÃa el 0-1 de la ilusión frente a un Toño que podrÃa haber dado un poco más de sà en el tanto del capitán merengue. El cuadro de Capello sacó petróleo del único despiste de la defensa racinguista, que durante la primera mitad, y a pesar de comenzar con el pie en el acelerador, acabó cediendo el peso del choque al rival.
En la segunda mitad HiguaÃn tuvo la ocasión de sentenciar el partido y mantener intacto el sueñó liguero, pero apareció Turienzo Ãlvarez para evitarlo. Primero, señalando un penalti tan dudoso como inexistente de Diarra sobre Scaloni, que engañó a la perfección al trencilla. Garay se olvidaba de su garrafal fallo en el primero blanco y de derechazo a la izquierda de Casillas superaba, desde los once metros, al arquero madridista. El tanto fue vitamÃnico para los locales, que vivieron un final inesperado, en el que Cannavaro provocó la segunda pena máxima para que el villano Garay situase el 2-1 y se convirtiese en héroe, en el que los de Capello acabaron con dos futbolistas menos por las expulsiones de Helguera y de MejÃa y en el que al final los sueños se canjearon: el Racing ve más cerca Europa y el Madrid más lejos la Liga.
NdF | Fila 18, Fondo Norte: Sueño de una tarde de primavera
Notas de Fútbol