Era algo que tenÃa que ocurrir tarde o temprano. Venimos hablando mucho de este tema, pero lo cierto es que obviar el asunto serÃa un acto irresponsable. River no paraba de acariciar el filo de la navaja, dando una permisividad inadmisible a sus ultras, y al final se ha acabado cortando de lo lindo. Lo peor de todo es que la hemorragia promete y tiñe de sangre a todos los aficionados de Núñez en general, por culpa de unos cuantos. Vamos, la historia de siempre.
La consigna es que quien la hace la paga. Y a River se le ha caÃdo todo encima. Si en un principio se le sancionaba con cinco encuentros de cierre del Monumental, decisión ratificada por el mismo ministro de Interior de Argentina, poco después más de un millonario se echó las manos a la cabeza con lo que la justicia argenta estaba diseñando.
Puede ser injusto que paguen justos por pecadores pero muchas veces hay que tomar este tipo de medidas. La justicia argentina ha resuelto que se clausure el Club por tiempo indeterminado, debido a que otra nueva redada a los seis principales capos de Los Borrachos, ha desembocado en jugosas pruebas que comprometen y mucho a la directiva de River con el comportamiento violento de su barra brava.
La cosa está que arde porque ahora sà que a River no le queda otra que echar a los seis gallitos de los Borrachos, entre ellos están Alan Schelenker y Adrián Rousseau, los que comenzaron toda esta pelÃcula hace siete dÃas con una pelea de grandes dimensiones en la previa del encuentro ante Lanús. Las condiciones para que River pueda volver a funcionar y su estadio sea de nuevo una cancha útil son, entre otras, que expulse de la entidad de Núñez a los seis cabecillas de los Borrachos, que nombre a un responsable de seguridad con experiencia en espectácu*** de masas, que los Borrachos no entren al campo por Saenz Valente, y de ese modo eviten los controles policiales que hay en el resto de zonas del estadio, o que el circuito de cámaras cubra el 100% de los aledaños del estadio para que peleas como las del pasado domingo puedan ser evitadas.
Ahora la pelota la tiene la directiva de River. Parece que le ha llegado la hora a los violentos pero en estos casos nunca se sabe. Por lo pronto, el presidente del club millonario, José MarÃa Aguilar, tiene el martes una cita en el Congreso, para declarar ante la Comisión contra la Violencia de la Cámara de los Diputados. Veremos que pasa.
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Notas de Fútbol