Al final toda la batalla, cómo no podÃa ser de otro modo, se librarÃa en el campo. Eso sÃ, en las gradas y en el resto del paÃs corrÃa el rumor de que la final estaba arreglada para que ganara Banfield. En cambio, en el vestuario racinguista la consigna era clara, a pesar de las gustosas primas. “Ni locos, nosotros vamos al frenteâ€, comenta un jugador de la época que no desea revelar su identidad. HabÃa
a la camiseta y, se intuye, temor a ese ministro que tanto les habÃa ayudado y a ese presidente que, no lo olviden, era el mandamás del paÃs.
Al descanso se llegó sin goles y la reanudación tuvo un comienzo eléctrico. Un tremendo zapatazo del mÃtico Boyé, aquel futbolista que vino de Italia en cuanto le dijeron ven, superó a Granero y puso una diferencia en el marcador que a la postre serÃa definitiva. El Viejo Gasómetro estalló, salvo el fondo de Banfield. Casi todo el paÃs enmudeció y en el palco la buena de Evita seguramente miró a otro sitio, intentando olvidar que habÃa perdido una batalla, aunque, ojo, no la guerra.
Efectivamente, la cosa no quedó ahÃ. Ramón Cereijo no dudarÃa mucho al frente del ministerio y se dice que fue Evita quien propició su salida del gobierno. La mujer del presidente tampoco pudo cantar victoria porque un cáncer de útero le harÃa una visita inesperada y en julio de 1953 acabó cerrando los ojos sin ver a un equipo pequeño campeón. Y todavÃa hay más, porque se da la circunstancia de que Racing, tras su fallecimiento, tardó horas en descubrir un busto de bronce de aquella brava mujer en su sede de Avellaneda, a pesar de que fue la misma que le intentó quitar el tricampeonato para favorecer a los más humildes.
Evita era asÃ, pero Racing, por aquella época, era Racing. Y Perón, era Perón. Por cierto, ¿adivinan cómo se bautizó el campo de los académicos que se inauguró en 1950 y que se levantó gracias al gran impulso de Cereijo? Evidentemente, Estadio Juan Domingo Perón. Eran otros tiempos, donde fútbol y polÃtica iban cogidos de la mano (algunos dicen que eso no ha cambiado) y en los que Racing era un grande por sus logros y no por su incansable e inagotable afición.
En NdF | Cuando Racing derrotó a Evita (II)
En NdF | Cuando Racing derrotó a Evita (I)
Notas de Fútbol