maximiliano

Registrado: 14 Jun 2006 Mensajes: 7069
Ubicación: Maracaibo
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Publicado: Sab Dic 16, 2006 7:51 am Asunto: Pedagog?de las calles de M?ga |
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¿Qui?dice que la ciudad no puede llegar a ser maestra de la ciudadan?
Desde hace unos a?se acu?l concepto de 'Ciudad Educativa' como desiderata y como meta en un devenir que, como toda acci?edag?a, ha de ser participativo. Incluso existe una asociaci?nternacional con este nombre, con sede rotatoria hoy en Barcelona, que ya trabaja al un?no con el programa 'Habitat' de la ONU y con el programa 'Ciudades' de la UNESCO.
¿Son? hora para que ese magisterio, llevado de la mano de la reflexi?tica, impida los tejemanejes de la mediocridad o de la 'casposidad' -como dir?Teodoro Gross-, alimentada por los f?dos inciensos de la ausencia de cr?ca constructiva como fundamento del rigor, y que acaba por dar una imagen de una ciudad cual manta religiosa que devora a sus hijos m?ilustres y dignos, precisamente por hacer de la dignidad y del rigor intelectual una norma de conducta personal y solidaria?
La 'Ciudad Educativa' se nutre de elementos de las utop? razonables de Tom?Moro y de Campanella. Pero va m?all?n la movilizaci?e todos los recursos para educar y dar instrumentos educativos a los ciudadanos. No lejos de su concepci? fundamentos, se encuentra la teor?participativa del 'Derecho a la Ciudad', tan acertadamente desarrollada por el soci?o franc? que ya entr? el parnaso de los grandes intelectuales contempor?os europeos, uno de mis maestros, Henri Lef?e.
¿C?es posible que un sistema estructurado, con su paisaje definido por calles y edificios, por espacios p?cos y privados, por redes subterr?as de aguas, cloacas, gas, electricidad, televisi?or cable y micro-conductores de fibra ?ca; dotado de signos y de c?os de lenguaje que el ciudadano aprende y aprehende a trav?de los colores, pueda llegar a ser un generador pedag?o?
Recorriendo ese entramado van apareciendo letreros traductores e incitadores, -como en las ?as-, de la funci?e cada casa: museo, ultramarino, escuela, banco, mercado, iglesia parroquial, abogados asociados, imprenta, zapater? m?co, taberna, ateneo, arquitecto (algunos a?n paisajista), talasoterapia, restaurante, teatro, panader? cine, mezquita, ayuntamiento, relojero, sinagoga, alfarero, rectorado de universidad, templo, discoteca, papeler? g?uer? asilo, guarder? cl?ca, biblioteca, cementerio, club, puerto, estaci?.
La ciudadan?se suele comportar por automatismos sucesivos o por el consejo del guardia urbano, del taxista o de un amigo, sin menoscabar los anuncios publicitarios de los peri?os, radio y televisi??lo que cada d?llegan a los buzones de cada inmueble habitado. Todos estos letreros, y los ocultos en los subterr?os de las historias ciudadanas o en eso que llaman subconsciente o imaginario colectivo, tienen un significado en la ciudad y para el que la vive. En el conjunto de ellos se enra? y se va perfilando la educog?sis del tejido social urbano.
¿Y el callejero? Se memorizan las calles de la ciudad y a ellas nos dirigimos guiados por el radar invisible de la reiteraci?Dicho as?ese radar particular del que deambula por las arterias de la urbe es menos complejo que el de un murci?go o del que orienta itinerarios de las aves migratorias. Las cosas cambiar? si toda la nomenclatura que nos parece tan pr?a y tan familiar (calles, plazas, avenidas), as?omo todos los dem?r?os (en prioridad, los culturales en el sentido m?amplio), fueran explicatorios con la intenci?e que el ciudadano ampl?conocimientos aunque sea con briznas de razones; fueran, en suma, pedag?os, lo que convertir?al 'pasear por la ciudad' en 'pasear con la ciudad' de la mano de su pasado y de su presente.
Las placas de nombre de las calles de la ciudad deber?, todas, reflejar un referencia expl?ta. Y si se trata de una persona (de la cultura, las artes, las letras, la ciencia, el mundo intelectual en general, la pol?ca, el sindicalismo, etc.), indicar, adem?del nombre y una palabra de lo que fue o de lo que es (si est?n vida), las fechas que inician y que cierran (salvo el con vida) el par?esis de su existencia. As?s, por regla general, en Par? Londres o Ginebra y en otros lugares del planeta. En Nueva York los nombres se sustituyen por n?os y en San Jos?e Costa Rica por varas, lo que, por su excepci?no viene al cuento.
Sugerir?que un medio de comunicaci?rocediera a una encuesta del nivel de conocimiento de qui?es el que, o la que, da nombre a calles de nuestra ciudad, a partir de todos los centros para evitar la inapropiada aproximaci?ocio-urbana de 'centro-periferia': ¿Sabe qui?es Trinidad Grund?. ¿Y Sancha?. ¿Y Pries?. ¿Y C?vas del Castillo? . ¿Y Strachan? ¿Y Marcos de Obreg? ¿Y Armengual de la Mota?. ¿Y el Dr. Mara?o el Dr. G?ez Ginachero?. ¿Rafael Calvo?. ¿Cayetano o Sim?olivar?. ¿Manuel Solano?. ¿Jos?ar?Sert?...
Los resultados previsibles del sondeo: casi todos (o quiz?odos menos uno) ser?os los invitados a los cursos intensivos de alfabetizaci?iudadana antes del 2016.
La transformaci?edag?a de los r?os de la ciudad podr?ser uno de los programas de animaci?ultural urbana mirando a 'M?ga capital cultural europea 2016'. Y que res?es de la historia de M?ga, -sin olvidar la riqueza de la 'historia de su evoluci?ocial' (y no s?econ?a) que a veces se sacrifica o se simplifica en aras de la historia de personajes ilustres y de fechas 'gloriosas'-, circulen por todos los centros escolares y por los circuitos varios de la ciudad. El reto de la capitalidad cultural 2016 es una oportunidad de excelencia para M?ga a?esfuerzo y llegue a ser una 'ciudad educativa'.
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Art?lo publicado en Diario Sur (3 mayo 2006)
Fuente: http://blogs.periodistadigital.com/franciscocarrillo.php/2006/05/04/pedagogia_de_las_calles_de_malaga
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