Las ciudades son cada día más grandes. Los precios de una vivienda en el centro son cada día menos asequibles, y los ciudadanos se trasladan en masa a las periferias para poder tener unos metros en los que vivir. Pero eso supone un gran inconveniente que sufren a diario millones de personas: la necesidad de desplazarse a sus lugares de trabajo. Atascos y aglomeraciones. ¿Cuánto tiempo de nuestra vida desperdiciamos en ellos?.
En esta situación, muchas personas desearían tener una alternativa. La tecnología facilita que, en muchos tipos de trabajo, no sea necesaria una presencia física. ¿Es la panacea? Pues probablemente, como en todo, depende. Porque no todo son ventajas, y el hecho de trabajar desde casa implica determinados riesgos de desarraigo, de falta de concentración, de difuminación de los límites entre vida personal y laboral... y eso suponiendo que todo el mundo estuviera dispuesto a asumirlo.
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Fuente: http://www.elblogsalmon.com/2006/10/12-ni-en-la-oficina-ni-en-casa-donde-puedo-trabajar