Le hemos hecho un favor al fútbol
Lo escribÃa en su periódico L’Equipe a propósito de la victoria de España, “el fútbol europeo puede estar orgulloso de su campeón”, y “la victoria española supuso el triunfo de un estilo”. Refrendado por la sentencia de Xavi. Y asà se debe entender el triunfo de la selección española. Por encima de colores y el tiempo transcurrido, la España de 2008 permanecerá en el recuerdo y en la memoria selectiva de los aficionados, no sólo por el triunfo, sino por cómo se consiguió.
Andy Roxburgh, presidente del Comité Técnico de la UEFA, al referirse al premio a Xavi, indicaba estas palabras:
“Fue extremadamente influyente en el juego de posesión, pase y ataque de un equipo que no ha intentado convertirse en otro sino que ha mantenido su filosofÃa. Si no eres alto, tienes que ser rápido, listo y técnico, y España subrayó tales caracterÃsticas, jugó de forma maravillosamente creativa, con brillantes combinaciones y manteniendo la pelota bajo una inmensa presión. Los españoles llevan el balón cerca de sus corazones porque lo aman. Tienen talento individual y habilidad colectiva.”
Con todo esto, y mirando al tÃtulo de la entrada, parece una herejÃa lo que comento, seguro porque lo tenemos reciente, pero sólo hay una diferencia entre lo que hizo aquella selección en México y la España de Suiza y Austria: El resultado de la final. Ambas superan a la Holanda de 1974 y al Brasil de 1982, no en el recuerdo, sà en la victoria que completase la obra. Y la exhibición de Brasil a Italia, en la final, incluida la goleada y esa obra de arte que fue el cuarto gol marcado por Carlos Alberto, marca la diferencia.
Si la enorme cantidad de oportunidades que tuvo el juego español frente a la suerte de los alemandes, se hubieran materializado en gol, no estarÃamos hablando sólo de un triunfo histórico, sino de algo más grande e inmortal. Casi del partido perfecto. No pudo ser. Eso queda para otras proezas. La España de Xavi, Silva, Senna, Iniesta, Cesc, Villa y Torres, no tiene nada que envidiar a aquel Brasil de Jairzinho, Tostao, Pele, Rivelino y Gerson. El tÃtulo, pero es cuestión de tiempo.
Como ya comenté, ahora no me parece un sueño. El Mundial de Sudáfrica es posible. El paso para entrar en los altares de la historia del fútbol pasa por el Mundial. Aunque ahora parezca no importar, ese debe ser el reto. La sonrisa de Platini al entregar el trofeo a Casillas le delataba. Ha ganado el fútbol como espectác***. Por fin ganó quien mejor jugaba. Y esperemos que los entrenadores de los clubes cambien su apuesta. El triunfo de España debe servir para algo más que un grandioso recuerdo.
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