Cierto que la cabeza se nos puede poner como un balón de fútbol, de tanto empacho como llevamos en el mes, pensarán algunos a los que no le gusta este deporte. Sin embargo, yo pienso que asà le ponen la cabeza a uno, tal y como son las retransmisiones a cargo de los comentaristas. Por eso a veces, se dan momentos mágicos de manera tan inesperada que se saborean con placer. Me refiero a los cortes que provocó una enorme tormenta en Viena, y que dejó a casi toda Europa sin señal durante el partido entre Alemania y TurquÃa. Ante eso no se puede hacer nada, pero lo que ocurrió luego supuso un enorme respiro.
Resulta que la señal de audio no funcionaba mientras recuperamos la imagen, y asà estuvimos durante varios minutos en los que el único sonido que se escuchaba era el del ambiente en el estadio. Nada de gritos desgarradores, ni comentarios tÃpicos y obvios, sólo el run run del estadio y de los aficionados. Y en esas ocurrió el segundo gol de Alemania con cantada de Rustu, y sin los comentaristas, provocó que disfrutara como nunca esa jugada. Nadie me dijo lo que acababa de ver, como en el estadio, donde sólo utilizas la radio para no dudar con las jugadas polémicas, pero en la televisión repitiendo el error. Fueron cinco minutos fantásticos.
Por eso no extraña que la BBC tenga éxito con los partidos sin comentarios, porque se han atrevido a dar una opción más a áquellos que quieren ver los partidos de esa forma, comprendiendo el sentir de los que no pueden estar en el campo. Asà que no entiendo que Canal Satélite no tenga previsto esta opción, quizás piensa en aquellos que retransmiten los partidos, puede ser un palo comprobar que el público prefiere una retransmisión de esta manera. Quedará de cara a la anécdota, pero bien que disfrute ese instante, como alternativa inesperada.
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