El Málaga consiguió ayer, con doblete de Antonio Hidalgo, certificar un sufrido y trabajadÃsimo ascenso a Primera. El triunfo de los costasoleños es el triunfo del trabajo bien hecho, de la constancia y el tesón, de la apuesta por hombres y no por nombres, del espÃritu de superación de una plantilla que a priori no estaba obligada a lograr el ascenso por los muchos rivales, con mayor presupuesto y mejor plantel, que habÃa en esta campaña.
La regularidad del conjunto entrenado por Juan Ramón López Muñiz, enorme el trabajo del técnico, que ha explotado hasta la saciedad al grupo que ha dirigido, prácticamente toda la temporada en puestos de ascenso, basando su éxito en la combinación de una amplia gama de gente de la tierra, varios veteranos identificados con la causa que han puesto sobre todo su granito de arena en la faceta del vestuario y unos fichajes acertadÃsimos, como Paulo Jorge y sobre todo Rossato, Wellington, Helder Rosario y el delantero marroquà Nabil Baha.
Baha ha logrado diez goles importantÃsimos y aunque al final de campaña ha tenido la pólvora mojada ha realizado un trabajo encomiable, convirtiéndose en la auténtica referencia del equipo, debido a las continuas lesiones de Salva, que aún asà con sus siete goles ha contribuido a la causa. Salva, junto a hombres como Arnau, Valcarce o Sandro, éste último ha tenido más participación, ha aportado incluso más desde fuera, haciendo piña en el vestuario y dando fuerza al grupo cuando los resultados positivos comenzaron a darle la espalda al equipo en el tramo final del campeonato.
La fortaleza de este equipo ha estribado mucho en la defensa. Wellington y Helder Rosario han formado una dupla central prácticamente inexpugnable. El primero, sobre todo, ha sido un auténtico caudillo, el verdadero hombre fuerte de una retaguardia que ha encontrado seguridad en las manos de Goitia y que ha estado perfectamente respaldada en los laterales con el malagueño Jesús Gámez, mucho ojo con este futbolista, por la derecha y el ex realista Rossato, que se lesionó en el último tramo del final, dando protagonismo al gran capitán Valcarce, que junto a Sandro es el único superviviente del ascenso que se logró a finales de los noventa.
En el centro del campo ha sido un veterano, Santiago Carpintero, el que ha llevado la batuta de mando. Carpintero es otro de los grandes fichajes acometidos por una dirección deportiva que sin rascarse el bolsillo ha confeccionado un auténtico bloque de garantÃas. El malagueño Apoño, un futbolista caliente que va a más, también ha sido fundamental, como Calleja en la zurda, con goles clave en el tramo final del campeonato y otro perro viejo, Roberto Peragón, en la diestra, que también ha logrado goles importantes en la fase decisiva. El portugués Paulo Jorge ha ido de más a menos y posiblemente ha sido de los fichajes que menos ha aportado. En la mediapunta Antonio Hidalgo, que además es el Pichichi del equipo con catorce tantos, ha puesto el desequilibrio y se ha convertido en el lÃder de un equipo que el año que viene a buen seguro le echará de menos, porque se antoja bastante complicado que el Málaga pueda retener al catalán. Es lógico, por todo lo que ofrece en el terreno de juego, que Hidalgo tenga ofertas de equipos más consolidados en Primera.
Ahora la patata caliente la tiene Fernando Sanz, que debe trabajar duro para elaborar un proyecto competitivo en Primera, empezando por contratar a un técnico contrastado, debido a que, entre otras cosas, López Muñiz se va al Racing de Santander. Será vital que todo el mundo arrime el hombro. El club debe invertir con cabeza y los malagueños tienen que dar la cara a la hora de sacarse el abono. Superar la barrera de los 20.000 socios es el mÃnimo exigible para una ciudad que cuenta con más de medio millón de habitantes, aunque haya un lógico aumento en el precio de los carnés. Con todos remando en el mismo barco será más fácil aguantar el siempre primer difÃcil primer año de transición.
Exitazo, en cualquier caso, de un Málaga que desde la humildad y la filosofÃa del partido a partido se ha colado entre los tres primeros, ganándole la partida a conjuntos con mayor potencial. También éxito del fútbol andaluz, que aglutina a cinco equipos, el 25% de los que conforman la categorÃa, en Primera, algo que no se daba desde múltiples décadas.
Notas de Fútbol