Los Charlatans se unieron el pasado año a la moda de sacar su nuevo disco en descarga gratuita. Lo anunciaron poco antes de que Radiohead hicieran lo propio con In Rainbows, así que su acto quedó oscurecido por la supuesta “revolución musical” de los de Oxford.
Ahora que la marejada de todo aquello ha pasado (y que hasta Radiohead niegan su intención de hacer lo mismo con futuros lanzamientos), los Charlatans editan físicamente You Cross My Path, un disco discreto y en varias ocasiones a lo largo de su metraje aburrido.
No es You Cross My Path la mejor manera de reivindicarse que se les podría haber ocurrido a los ingleses. A Tim Burgess y a los suyos les ha pillado el tren del paso del tiempo. Bueno, en realidad les alcanzó hace mucho pero decidieron no subirse: se quedaron estancandos donde siempre estuvieron con los pies firmes. Les faltó riesgo para llevar su música a darse una vuelta por nuevos lugares, así que suenan a lo de siempre. Algo que, lo digo todas las veces que sale el tema, no es necesariamente malo, salvo que tus discos den la sensación de ser un grupo cansado.
Los Charlatans lo parecen. Tiene canciones donde recuperan la chispa (Oh! Vanity), algunas que son un espejismo (This Is The End) y otras en las que lo que antes funcionaba ya no (Mis-takes).
El problema es que, a medida que va avanzando el minutaje, el disco deja de importarte. Da igual qué toquen o qué canten: en el fondo sabes que ninguna de estas canciones va a lograr lo que pretenden: no ya a cambiarte la vida, sino ni tan siquiera comunicarte algo. Como será la cosa que ya ni sus teclados suenan vibrantes y eso que ahí no solían fallar.
The Charlatans siempre han sido un grupo de la zona media. Nunca tuvieron la chispa y la chulería de los primeros Stone Roses, de manera que cualquier comparación con ellos les hacía palidecer. Tampoco anduvieron con excesivo tino para los himnos generacionales (¿Cuántos hay a lo largo de su extensa carrera?), así que el brit pop les sepultó, incluso entre grupos peores que ellos.
Por no tener, no han llegado ni a ostentar un status de clásicos emocionales, como James, que nunca fueron excesivamente bien valorados por la crítica pero tienen un público fiel y encantando de reencontrarse con el pasado glorioso.
Los Charlatans siempre han estado en tierra de nadie y, en el fondo, su último disco cumple con las expectativas: les deja justamente ahí. Mala cosa no haber sido capaz de definir qué quieres exactamente cuando llevas 20 años de carrera.
Hipersonica