Para celebrar sus bodas de plata Siniestro Total volvieron a subirse al Cine Salesianos de Vigo, el mismo día, a la misma hora, pero 25 años después de su primera actuación. En todo este tiempo cada vez que se han pasado por Bilbao un buen número de amigos (todos auténticos fanáticos de los gallegos) no hemos faltado a ninguna de las citas. Era ya todo un ritual.
Esta vez, sin embargo casi todos alegaban que ya estuvieron por aquí hace menos de un año celebrando su 25 aniversario y que el concierto del pasado viernes no sería muy diferente. Yo, preferí repetir. Un concierto de Siniestro puede ser de todo menos aburrido y me parecía un buen plan para el día de mi cumpleaños, a pesar de que los 25 me queden ya un poco lejos.
Y precisamente es eso lo que más me llamó la atención, un Kafe Antzokia repleto (como era de esperar) pero en esta ocasión no de un público que les ha mamado desde que publicaran su primer álbum ¿Cuándo se come aquí? a principios de los 80, sino un montón de adolescentes muchos de los cuales ni siquiera habían nacido aquel día que dieron su primer concierto y que ahora rememoran en su recién publicado Que parezca un accidente.
Un grupo que descaradamente vive de su pasado (sus últimos discos son bastante malos), que no cuenta en la actualidad con el apoyo de los grandes medios (simplemente no están de moda) y sin embargo consiga atraer a los más jóvenes (que seguramente hayan oído hablar de ellos a sus mayores) en este tiempo que vivimos de auténtica saturación musical repleto de bandas con fecha de caducidad, al menos a mí, me da mucho que pensar.
El concierto, efectivamente, una repetición del último ofrecido en esta misma sala. Un repaso a todo su cancionero popular resumido en sus 16 discos, comenzando con Cuenca Minera y no dejándose ni uno de sus himnos más comerciales: Ay, Dolores, ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?, Todo por la napia, Emilio Cao, Vamos muy bien, Diga que le debo, Bailaré sobre tu tumba, Alégrame el día, Cuánta **** y yo que viejo, Miña terra galega, Ayatollah... Un repertorio totalmente previsible al que prefieren ajustarse, sin dejar lugar a las sorpresas y un montón de canciones que parecen haberse perdido en el camino (Assumpta, Tipi Dulce Tipi, Sexo chungo, Viil guerra civil, Tumbado a la bartola...) y que personalmente disfrutaría mucho más que su setlist habitual. Espero que un buen día descubran que ningún verdadero fan de los Stones se va a sentir defraudado si esa noche no tocan Satisfaction.
Un Julián Hernández (único miembro original de la banda) más viejo (yo también) y menos comunicativo que en otras ocasiones y una banda que parece haber aprendido a tocar con los años, sonando cada vez mejor en directo. Todo lo demás os lo podéis imaginar, el jolgorio esta servido y hay que estar muy deprimido para no disfrutar la noche (en esos casos el alcohol también ayuda). Un grupo cada vez más numeroso de jóvenes neo-hippies con torso desnudo ocupando gran parte del escenario (veis, aquí se echó en falta Matar Jipis en la Cíes) y todos contentos. Para muchos un concierto más de Siniestro Total, para otros su primer contacto con el grupo vigués. Estoy seguro que estos últimos repiten y que yo volveré a caer.
Vía | Siniestro Total
Hipersonica