Quique González continúa la gira de presentación de su último disco, Avería y redención #7, un difícil disco doble por el que ha apostado desde que salió a la venta. El sábado recaló en Gijón para presentarlo en la ciudad y, como en noviembre pasó en Oviedo, consiguió casi un lleno total en la Sala Albéniz.
Con La Aristocracia del Barrio, la banda que le acompaña y que ha refundado esta temporada, triunfó antes incluso de cantar ni una de sus canciones. Porque a Quique González el público le quiere, no es ni un divo ni una estrella, es un tipo bastante normal y, curiosamente, muy tímido.
Lo que sí volvió a quedar claro es que su cancionero ha ganado en volumen rockero con la entrada del guitarrista Javi Pedreira, sustituto de Carlos Raya, quien con su steel aportaba ese especial toque sureño al sonido de Quique González. A cambio la banda, con Karlos Arancegui, habitual de Iván Ferreiro, a la batería
está ofreciendo unos conciertos realmente contundentes.
En Oviedo no quedé convencido del nuevo sonido de Quique González pero la cosa cambió en Gijón, no sé si por el cambio de teatro a sala o porque el rodaje de la gira le ha venido bien a la banda. El caso es que desde el primer minuto de concierto, que comenzó con Hotel Los Ángeles, la banda salió a darlo todo y se vió en el escenario a unos músicos en estado de gracia.
Inspirado Quique González al piano, o con las guitarras eléctrica y acústica, intercaló los temas nuevos como la balada Doble fila, el medio tiempo Trucos fáciles para los días duros o ese single superroquero que es Hay partida, con material antiguo que supo a gloria.
De éste nos quedamos con la estupenda Me agarraste, de Ajuste de cuentas, el medio tiempo Kid Chocolate, de La noche americana, con un Quique pletórico al piano, esa balada que se transformó en poderoso rock que es Bajo la lluvia, de Salitre48, y, cómo no, Miss camiseta mojada, de Pájaros mojados.
Los bises si que fueron generosos y llevaron la actuación hasta casi las dos horas. Quique González y La Aristocracia del Barrio concedieron dos con ocho temas que redondearon una velada para recordar. De éstos, nos quedamos con Kamikazes enamorados, Te lo dije, Pequeño rock & roll y, el final apoteósico de Salitre, con la que está cerrando buena parte de sus últimos conciertos. Sólo echamos en falta Cuando éramos reyes, así que habrá que esperar a la próxima cita para volver a escucharla.
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