Con los discos de pop que tienen buenos letristas, como con los buenos libros, las buenas películas o las buenas series de televisión pasa algo curioso: cuando se acaban, da pena por sus protagonistas, porque nunca más volveremos a saber de ellos. Sí, podremos releer sus aventuras, volverlas a ver o escucharlas de nuevo, pero no tendremos la oportunidad de acompañarles en su futuro. Sus vidas se nos quedan fosilizadas: por ejemplo, ¿qué pasó con la chica griega de Common People (Pulp)?
Pasa con Palo Alto. Airbag son un grupo con letras muy agraciadas que, además, ha sabido seguir creciendo en los márgenes que su música les permiten. Por eso, su punk-pop surfero, de clara herencia Ramones, se ha vuelto en Palo Alto más imprescindible que nunca. Su último disco es una gozada divertidísima y aparentemente intrascendente. Posiblemente, no será alabado por los medios serios, más empeñados en buscar el nuevo Dylan que en divertirse. Pues vale, ellos que hagan lo que quieran con su apariencia de ‘buscar la verdad’. Yo estoy aquí para disfrutar y con Airbag lo consigo, pese a no ser inventores de nada. Siguen una fórmula clásica, pero lo hacen con chispa. Y aciertan de pleno.
Palo Alto sigue sonando acelerado, pero ahora es más powerpop que punk. Ahora se les cuelan los parapapás, las guitarras cristalinas, rebajan la velocidad en varios de los temas y, sobre todo, tienen un estribillos absolutamente irresistibles. El trío dispara melodías radiantes y coros geniales. Dan ganas de vivir incluso cuando cuentan historias de fracasos.
Porque sus irresistibles letras están llenas de entrañables patanes: como el que, por impresionar a la chica que le gusta, le acaba destrozando los finales de los libros y las películas. O el que se encuentra que la chica de sus veranos aparece en pleno mes de julio con otro colgado del brazo. O el que es incapaz de disfrutar de un pase gratuito para el Primavera Sound porque su novia no ha querido ir al festival con él.
Cada una de las trece canciones de Palo Alto es una fábula pop en estado puro. Y te deja con ganas de saber qué hay más allá, hacia dónde va la vida del tipo que siempre es rechazado (fabulosa Tus rechazos golpean dos veces). O si la chica de Ahí viene la decepción alguna vez escuchará a los Clash, además de llevar sus camisetas.
Palo Alto es un disco lleno de refenrencias de serie b: comics, películas, grupos de música. A nada que seas un poco friki (al viejo estilo, no al del Chikilicuatre), te enamorarás de sus guiños en las letras. Y si te gustan los Beach Boys, las Ronettes, cualquier cosa del pop chicle o de Phil Spector, aquí está uno de tus discos favoritos de la temporada.
No sé si, como dicen ellos, no saldran “en el Rockdelux”. Puede que no aspiren a enamorar a La estrella invitada. Pero su carrera discográfica acaba de parir un album imperdible. Lo mejor de las golosinas es que, por mucho que te empaches, siempre te vuelven a apetecer. Y Palo Alto siempre vuelve a pedirte que lo pongas. Date un gustazo, hombre.
Hipersonica