El salto a la palestra sobre los medios de comunicación de los problemas polÃticos, sociales y étnicos de Zimbabue durante los últimos dÃas, demuestra como ya he dicho aquà en alguna ocasión, que los problemas por lo general no se solucionan, sólo son o dejan de ser noticia. Durante más diez años los opositores polÃticos de la república africana han tratado de deponer a Robert Mugabe como máximo mandatario, después de lustros de elecciones amañadas y violaciones de los derechos humanos.
Poco después de la creación del Movimiento por el Cambio Democrático (MCD), en 1999, esta asociación lanzó una iniciativa para mostrar el desacuerdo popular con la permanencia en el cargo de Mugabe, de 84 años. En los estadios de fútbol y en otras manifestaciones populares, los opositores enseñan tarjetas rojas para reclamar el fin de un gobierno caduco, en medio de fuerte colapso económico que ha dejado a mucha gente en la miseria, con tasas de paro y de inflación absolutamente disparadas.
En un gran paÃs con gran diversidad étnica, provocada por las divisiones con escuadra y cartabón de la colonización europea decimonónica, el Movimiento por el Cambio Democrático liderado por Morgan Tsvangirai apuesta por romper el monopolio étnico que representa Mugabe en pos de una mayor unidad polÃtica. Para él, el fútbol es un sÃmbolo de esta pretendida unidad.
“El MCD es un partido no racial. Los habitantes de Zimbabue son una colectividad, tenemos una historia en común y un futuro en común. Nuestra fuerza viene de nuestra diversidad étnica y cultural; la sangre roja de Ãfrica corre por nuestras venas. Cada grupo es parte del equipo nacional, cada gol que anotamos es un gol para la nación. Ningún equipo tiene sólo un tipo de jugador, y tener a jugadores de diversos tipos hace a un equipo poderoso. Estamos cansados de esperar en el banquillo y de que el mundo se rÃa de este equipo que no para de perder el balón. Somos Zimbabue. Un pueblo, una nación, un equipo.
El lenguaje del fútbol se ha convertido pues en retórica polÃtica en el paÃs africano. En una manifestación del MDC el pasado mes, el orador Nelson Chamisa también demostró un nuevo gesto que reclama la unidad y el cambio polÃtico, haciendo girar sus dedos Ãndice uno sobre el otro, a modo del tÃpico gesto deportivo en el que se solicita el cambio, gesto que siguieron los miles de asistentes a la manifestación.
En las elecciones del pasado sábado y de nuevo bajo sospecha de fraude, Tsvangirai y Mugabe han alcanzado unos resultados muy igualados y parece que habrá partido de vuelta.
Notas de Fútbol