Cierto que el sonido de Marah no puede ser más tradicional. Cierto que hacen ese rock estadounidense de toda la vida que se popularizó masivamente con Bruce Springsteen y que ha sido maltratado en no pocas ocasiones (¿Carlos Goñi?). Cierto que, a ratos, sigan siendo tan tópicos que es imposible no fruncir el ceño (en este disco en Wild West Love Song o Jesus In The Temple ). Cierto que no dejan de ser una banda más que ha tenido una pizca de suerte para caer en gracia a un buen puñado de aficionados, alguno de ellos muy conocidos.
Pero también es cierto que Marah dejaron en 2004 un muy notable (y sí, muy Springsteeniano) disco, uno de esos que conviene revisitar a menudo, el estupendo 20.000 Streets Under The Sky. Ahora bien, Angels of Destruction no va a convencer a los indecisos y predicar a los conversos es, quizás, una de las tareas más sencillas del mundo.
De modo que nadie espere grandes sorpresas: los Marah de 22008 no se han movido un ápice de donde estaban cuatro años atrás. Si acaso, han dejado discos algo inferiores al ya mencionado. Y cuando uno hace gala del inmovilismo (léase en tono no peyorativo, llámese si queréis ‘estilo’), lo menos que hay que exigirle es que mantenga la inspiración. Que no nos haga comulgar con ruedas de molino.
Angels of Destruction no se acaba de decidir del todo entre lo bueno y lo malo. Y como me enseñaron a no cebarme en exceso en las desgracias ajenas, resaltaré lo emocionante de Angels on a Passing Train, una de las mejores canciones de 2008. Ella es el mejor modo de entrar a un disco que no es la octava maravilla, pero tampoco un desastre. Blue but Cool o Santos de Madera (normal el título en Marah: son un grupo muy apreciado por España y ellos nos devuelven la misma moneda recordando una experiencia ‘religiosa’ en Zaragoza) contribuyen a a subir el nivel, así como la cuidada producción, muy detallista.
Puesto que mi principal problema con Marah es el mismo que con su ídolo, ese Bruce que en no pocas ocasiones deja canciones ‘normales’ (aquí sí, en tono peyorativo), prefiero echarle la culpa al modelo de la banda. Al fin y al cabo, ello no dejan de ser un buen grupo de rock con sus momentos inspirados y sus muy poco agradables excursiones por el lado AOR de la vida. Eso sí, seguro que en su impresionante directo este disco crece, pero Angels of Destruction nos cuenta lo mismo de siempre, así que haré como habitualmente: quedarme con el muy notable grano y borrar la aburrida paja. Es la ventaja del mp3.
Escucha | Angels of Destruction
Escucha | Angels on a Passing Train
Escucha | Coughin Up Blood
(Todas vía Miles of Music)
Hipersonica