marina

Registrado: 14 Jun 2006 Mensajes: 9732
Ubicación: Misiones, Argentina
|
Publicado: Dom Nov 18, 2007 8:39 pm Asunto: Sábado-soir (o suar) |
|
|
Hay palabras que no existen en determinados idiomas, con la limitación conceptual que eso conlleva. En francés, por ej, no existe la palabra rato, pero sà el concepto espacio temporal indefinido. Asà que tienen que emplear fórmulas forzadas, como “dans quelques minutes†que, está fuera de dudas, tiene mucha menos fuerza expresiva que la contundente rato.
En el español o castellano, en castellañol, vamos, no existe, que yo sepa, la traducción de lo que los franceses quieren decir con soir. Ese periodo de la nocturnidad en el que el personal está despierto, y haciendo cosas, sobre todo sociales, fiestas, cenas, veladas (que viene de vela), asistencias a teatros, a operas, a operetas, a conciertos sacrosantos, a zarzuelas bufas. Todo eso y más pasa durante la soir, que los diccionarios traducen con frustración terminológica como “fin de la tarde, nocheâ€.
HabrÃa que inventarse, pues, una palabra para esa franja horaria tan intensa innominada, yo propongo decir suar, y tan contentos. Ayer por la suar paseamos por los soportales de la plaza del Castillo y pensamos en Ãngel MarÃa Pascual.
Y es que la suar da para mucho, para mucha definición del espacio psicotemporal que envuelve nuestros dÃas y las sensaciones que dentro se regurgitan. A mà siempre me ha parecido un tiempo raro ese, sobre todo cuando cae en sábado, especiamente, sÃ. El sábado suar se mueve entre dos polos, el de la botella más bien vacÃa o más bien llena. Depende del plan que uno tenga para la noche-noche, para que esa mudanza botellil del ánimo tienda a uno u otro de los extremos. Si a uno le motivan las siguientes horas, verá el mundo como un lugar amigo y con gente simpática e integrada. Si sus siguientes horas van a ser un tibio coñazo de runruneos varios, el cosmos se tenirá de melanos a puntapala, de apocalipsis de distintos tipos y medidas, y la gente nos parecerá fea, boba, odiosa y más feliz y afortunada que nosotros.
Por eso suelo temer esas delicadas horas del sábado-suar, en que la muchachada se aprovisiona de litros de alcohol que luego correrán por su venas, venas integradas en la corriente pelotoniana de la levedad nocturna. Son horas algo estridentes, de cuadro expresionista alemán, sobre todo en otoño, cuando los metros se agolpan de griterÃos excitados de los fascitas, antifascitas, fachas, fachitas, antifachitas, pijos con la tonterÃa en la lengua, góticos con bolsas de Carrefour, minifaldas con cabeza, metrosexuales agresivos de Parla, con clónicos pelos hacia arriba, con gomina barata, y actitud de roit-weiller a duras penas reprimida.
Más vale, pues, disponer de un horizonte favorable en ese tiempo puente hacia la noche que la suar, para sobrevivir anÃmicamente a esas tensas pero intensas horas.
El náufrago digital
|
|