Lejos de ser el Olympiacos que a punto estuvo de causar furor en el Santiago Bernabéu, el cuadro heleno vivió en sus propias carnes como el Real Madrid le perdonaba la vida en múltiples ocasiones, lo que permite a los Kovacevic y cÃa. seguir soñando con los octavos de final y hace que los blancos tengan que aplazar su clasificación matemática como primeros de grupo a falta de dos encuentros por disputar.
Los blancos no pudieron romper el maleficio que para ellos supone jugar en el Georgios Karaiskakis, donde ya acumulan siete partidos sin conseguir la victoria a pesar de hacer méritos para la lograrla. En Grecia el Real Madrid dejó una buena imagen que no se palpó en el resultado final: un cero a cero que volvió locos de alegrÃa a los helenos pero que frustró a Bernd Schuster. Y es que Olympiacos tuvo en la figura del veterano Nikopolidis a su particular Iker Casillas. El griego, con la ayuda inesperada del travesaño, lo detuvo todo.
El primer acto se inició de forma frenética por parte de ambos. Una de las primeras aproximaciones la provocarÃa Lua Lua. El congoleño intentó una chilena al borde del área que sirvió para alentar un público inquieto. Tuvieron los griegos hasta momentos ‘tiki-takeros’ en los que movÃan a su antojo la bola mientras el Real Madrid se asentaba en el escenario del duelo. El Real Madrid se pareció más al de Valencia que al de Sevilla, aunque en esta ocasión no materializarÃa ninguna ocasión.
A partir de los diez primeros minutos el conjunto madridista empezarÃa a probar las facultades de Nikopolidis. Primero, con una jugada en la que Robinho peca de individualista y en lugar de ceder a un solitario Van Nistelrooy para que éste sólo tuviera que empujarla, se empapa de balón y remata al cuerpo del arquero griego. Después, con una serie de errores defensivos de Lua Lua que propiciaron peligro por parte de Van Nistelrooy primero y luego Sneijder pero que se volvieron a chocar con el meta internacional. El holandés, que ocupaba la vacante de Guti en el centro del campo, tuvo una actuación intermitente pero que dejó algún momento magistral, como la perfecta asistencia a Van Nistelrooy en la ocasión más clara del partido para los blancos. El ‘17’ se planta solo ante Nikopolidis, pica el cuero y éste repele en el travesaño. El error del holandés también fue no continuar con la jugada ya que el rechace, si no se hubiese quedado estático, lo podrÃa haber culminado con el primero de la noche.
En la defensa contraria estaba un Raúl Bravo enérgico durante su concurso en el partido antes de marcharse lesionado tras la reanudación. El ex futbolista blanco probó suerte con un zurdazo que se marchó desviado por poco pero que dejaba patente que la presión del Real Madrid no era lo suficiente fuerte para ahogar al rival. Bravo, además, estuvo muy serio en defensa, algo que noto Olympiacos cuando se tuvo que retirar por molestias nada más arrancar la segunda parte. Y es que su sustituto, el argentino Archubi, convirtió su lateral en una pasarela donde Robinho campaba a sus anchas.
Quien llevó de cabeza a la defensa blanca fue Galletti, que no se cansó de correr y correr durante los noventa minutos. El menudo futbolista metió el miedo en el cuerpo a Cannavaro y Heinze (el mejor de los blancos durante el partido) cuando a punto estuvo de aprovechar un mal despeje del defensa italiano del que tampoco Kovacevic supo sacar partido. No obstante, pasaban los minutos y pesaban para un Olympiacos entregado para la causa, con una afición, eso sÃ, con un comportamiento digno de elogiar, que no se cansó de animar en ningún momento y que encendió alguna que otra bengala en la grada sin consecuencias. Asà que el Real Madrid se empezó a sentir a gusto, a tocar la bola, y a encender una traca de ocasiones que desafortunadamente nunca acabaron de estallar en las mallas de Nikopolidis.
A balón parado, en una jugada en la que Van Nistelrooy se siente desorientado y no se percata que está sólo ante el guardameta, en otra de Sneijder, en la enésima de Robinho… el portero demostraba que por algo tiene en su palmarés una Eurocopa. El Madrid iba en tromba y Olympiacos aguantaba el chaparrón con valentÃa y sin renunciar al contraataque. En una de ellas Lua Lua volvÃa a dejar patente que si la blanca era una mala punterÃa, la suya no lo iba a ser menos. El asedio que no tuvo el deseado final feliz seguÃa con una prodigiosa mano de Nikopolidis a disparo de Sneijder. Además los griegos sumaban más problemas en su ya tocada defensa cuando Julio César también tenÃa que retirarse del campo lesionado. A partir de ahà la consigna fue clara para los locales: salvar el punto a toda costa.
Y se salieron con la suya. Ni la entrada de Balboa ni la de Saviola por Raúl y Robinho aportaron la frescura que buscaba Schuster para conseguir abrir la lata. Olympiacos se ordenó e incluso a punto estuvo de liarla en el descuento, pero las fuerzas ya flaqueaban y un punto, después de ver lo que se vio, ya era un gran premio para los chicos de Dusan Bajevic que celebraron a lo grande las tablas mientras que el Madrid, que sigue lÃder de su grupo, se lamentaba por la gran ocasión desperdiciada. A pesar de ello, la imagen de los madridistas fue muchÃsimo mejor que la mostrada en Sevilla y aunque sepa a poco por la falta de pegada, este punto sirve también para acercarse cada vez más a los octavos de final de la Champions League.
Notas de Fútbol