¿Será The Sunday Drivers un grupo que solamente llegará al público masivo por haber cedido su música a un anuncio de televisión? Lo más difícil ya lo han conseguido, que prácticamente todo el país haya escuchado su canción en la caja tonta aunque una mínima parte sepa que su autor no es un grupo extranjero, sino que es español aunque no lo parezca.
En efecto, los de Toledo parecen haber alcanzado un estado de gracia con su pop de querencia británica muy difícil de conseguir con sólo tres álbumes en el mercado y varios centenares de conciertos a sus espaldas. Sino no se explica cómo había tal cantidad de público la noche del viernes en la sala Albéniz de Gijón, un éxito del que el propio grupo confesó estar verdaderamente abrumado.
¿Hay un recambio generacional en el público indie estatal? A tenor de lo visto parece que sí, porque la gran mayoría de los que estaban allí no llegaban a los treinta años ni por casualidad, pero no nos engañemos, lo del viernes fue un espejismo ante un panorama desesperanzador.
Porque, o bien esta gente se prodiga muy poco en conciertos de pago o sólo siguen las modas imperantes. El caso es que The Sunday Drivers cuajaron un concierto a la altura de lo esperado: buen sonido, buen ambiente, buen repertorio y una duración, casi setenta y cinco minutos, que fue lo justo para no aburrir y dejar un buen sabor de boca.
Fue la puesta de largo de Tiny Telephone en Asturias, por donde ya habían pasado con sus anteriores lanzamientos y había cierto morbo por comprobar cómo funcionaba el grupo sin esa pata principal que era su teclista Julián Maeso, omnipresente con su órgano Hammond, y, a pesar de que se echó de menos su groove, su prestancia y su presencia en el escenario, no parece que su marcha haya afectado al conjunto.
Ahora Lyndon Parish multiplica sus labores a la guitarra, a veces con steel, coros y teclados, aportando ese plus de calidad a un sonido único e intransferible en el pop español, y el resto de la banda con Jero Romero al frente, cantando mejor que nunca, facturando un directo sin grietas, inapelable salvo por la poca comunicación con sus fans.
The Sunday Drivers nos revelaron en Gijón que están entre The Beatles y The Band con un repertorio en el que su último disco fue el hilo conductor: comenzando con Rainbows of colours y She, recordando su primer álbum de título homónimo con Like I do y el single Time time time, e introduciendo lo mejor de Little Heart Attacks, caso de I ain?t down, Hate yourself y, sobre todo, sus dos sencillos, On my mind y Often, que estratégicamente dejaron para la recta final. Pero lo más aplaudido fue Do it, el pegadizo y televisivo tema que les ha colocado en una posición preferente para su próxima entrega.
Sitio oficial | The Sunday Drivers
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