Bien lo sabe Ramón Calderón, que cuando se es una personalidad de cierta relevancia, hay que tener mucho cuidado con los foros en los que se sueltan opiniones personales que van cargadas de cierta polémica. El presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Ricardo Texeira ha pasado por un mal trago similar al del mandamás merengue. Y seguro que aprende la lección. Se le escaparon el otro dÃa unas perlitas dialécticas que han trascendido a la esfera pública y que han provocado un terremoto en el entorno futbolÃstico brasileño.
Fue en el lobby de un hotel de Zurich, ciudad a la que Ricardo Texeira habÃa ido para presentar ante la FIFA la candidatura de Brasil a organizar el Mundial de 2014. Texeira, hablaba con amigos en tono distendido, pero no reparó en que la tertulia contaba con los oÃdos de un periodista de O Estado de Sao Paulo. Y, evidentemente, sus declaraciones, que no dejaban tÃtere con cabeza, no quedaron en familia.
Como Calderón, Texeira dijo algo que muchos ya se podÃan imaginar. Por lo pronto, comentó que en las semanas previas al Mundial, la concentración de la selección era una anarquÃa absoluta, un cachondeo en el que Parreira era incapaz de poner cordura y que acababa con jugadores borrachos a altas horas de la madrugada tras largas salidas nocturnas. De hecho, en esa conversación con amiguetes y el intrépido periodista, Texeira indicaba que el fichaje de un hombre como Dunga se explicaba en el deseo de la CBF de imponer disciplina en la selección.
Pero no todo queda aquÃ. Texeira no se cortó con los nombres y denunció el estado de dejadez con el que compareció Ronaldo al Mundial. Todos apuntaban a que iba algo pasado de peso, pero el bueno de Ricardo dio la cifra: 98 kilitos, ni más ni menos. Efectivamente, un bombazo.
De estas declaraciones se pueden sacar varias conclusiones. Por ejemplo, que la selección brasileña anterior a Dunga estaba totalmente podrida y de ahà a que el nuevo técnico haya hecho una autentica revolución en todo este tiempo. Revolución que señala a los juerguistas, en cierto modo, a todos esos que no han contado ni una sola vez desde el Mundial para un hombre que desde que llegó ha impuesto disciplina a toda pastilla. Y, por ultimo, quizás lo que queda más claro, que Ronaldo muy bien va a tener que hacer las cosas para vestir otra vez la verde amarela, que la posibilidad de jugar su cuarto Mundial es ya toda una quimera y que o juega y mucho en el Milán en la presente campaña o su cartel de súper estrella caerá en picado sin nada que puedo impedirlo.
Lógicamente, en Brasil están que trinan y los palos a Texeira vienen de todos lados. No se comprende en tierra canarinha, que si Texeira y la dirección de la CBF sabÃan lo que estaba ocurriendo en la concentración de la selección, no se hubieran tomado medidas para evitar el triste espectác***. La figura de Parreira queda totalmente desacreditada, claro está, como la de Texeira, la de Ronaldo, y la de esos otros que después del Mundial no han vuelto a ser convocados. Blanco… y en botella.
Notas de Fútbol