El mayor atractivo del cartel de hoy y lo que me ha hecho subir hasta Kobetamendi este jueves es el concierto del gran maestro Maceo Parker. Con sus 64 años es toda una leyenda del funk y uno de los mejores saxofonistas en activo. Los 25 años que permaneció formando parte de la banda del mismísimo James Brown le han hecho todo un experto a la hora de animar al personal, como bien ha demostrado en cada una de sus múltiples visitas a Bilbao.
Comienza el concierto en el escenario pequeño, que curiosamente lo prefiero por su accesibilidad y mejor sonido. Maceo al micro cantando y tocando el saxo como él sólo sabe. El resto de la banda, impecable. Sorprenden con un sonido más jazzístico al que nos tienen acostumbrados, convirtiendo el recinto en un enorme festival de jazz al aire libre. Se agradece que estilos tan dispares puedan compartir el mismo cartel y una vez más somos testigos de como la música es un lenguaje universal y cuando hay calidad el público no hace distinciones.
Quiso homenajear al fallecido James Brown y Martha High abandonó por un momento los coros para tomar el micro principal, con esa voz que tanto recordó a Tina Turner. Todo se animó de repente, el jazz se volvió funk y el funk se fusionó con el blues y el rap. Fue esta parte la que más disfruté y en la que interpretó algunos de sus mayores hits como Shake Everything You´ve Got, Got to get U y el tremendo Pass the Peas. Sí, señor.
Pero no nos engañemos, el verdadero cabeza de cartel de este jueves es Fito & Fitipaldis, quién consiguió congregar a 15.767 personas (según datos de la organización) y superar el número de personas que acudió al concierto de Iron Maiden, 15.012. Casi nada.
Con la seguridad de tocar en casa, el bilbaíno arrasa en cada una de sus actuaciones, no olvidemos que por el momento ostenta el record de mayor asistencia a un concierto en Bilbao, cuando reunió a más de 45.000 personas, durante la Aste Nagusia bilbaína, por encima de los mismísimos Rolling Stones.
Con esa actitud tan modesta a la que nos tiene acostumbrados, (este chico nunca se sentirá la estrella que ya es), Fito sabe ofrecer a su público justo lo que está esperando y así es muy difícil fallar. Comenzaron con Un buen castigo, Viene y va, Por la boca vive el pez y ya tenía a todos sus fans en el bolsillo una vez más.
Realmente el sonido era muy bueno y se desenvuelven perfectamente sobre el escenario, a veces daba la sensación de estar oyendo un disco suyo pues clavaban cada canción a la grabación, pero yo no podía evitar preguntarme el por qué a mi no me llegan y nunca han terminado de convencerme del todo.
Podría decir aquello de que me resulta demasiado lineal y que tengo la sensación de estar escuchando la misma canción una y otra vez, pero otros muchos grupos que me gustan también lo son y lo perdono sin darle mayor importancia. Quizás me suene demasiado fácil, simple y sus letras demasiado explicitas, pero seguramente esa sea precisamente la clave de su éxito y por ello Fito tiene todos mis respetos. Pocos en este país consiguen llegar donde él ha llegado, mucho menos haciendo Rock & Roll, y conectar con un público tan amplio y heterogeneo.
Todos salieron satisfechos, cosa que Iron Maiden (y mucho menos Red Hot Chili Peppers) no consiguieron con cachés bastante más abultados. De momento el gran triunfador del BilbaoBbkLive y yo me voy sin poder ver a New York Dolls, que mañana otra vez toca madrugar.
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