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En música la expresión instrumento transpositor se refiere a un instrumento para el cual la altura de la nota que suena no corresponde a la altura de la nota escrita.
Si se compara la altura del sonido emitido por un instrumento de cuerda con la altura de la nota escrita, se verá que en el caso del violín, de la viola y del violoncello coinciden siempre. No así el contrabajo, cuyos sonidos son tan graves que escribirlos con su altura real en la clave de fa requeriría casi siempre el uso de líneas adicionales, es decir, casi siempre caerían debajo del pentagrama, haciendo incómoda la lectura. Por eso la parte de contrabajo se escribe siempre una octava más alta de lo que suena en la realidad. También la guitarra es transpositora, porque suena una octava más grave de lo que está escrito.
La mayoría de los instrumentos transpositores pertenecen a los vientos, tanto de madera como de metal. La regla general es que en una misma familia de instrumentos (los clarinetes, los saxofones, etc.) a una misma posición de los dedos corresponde una misma nota escrita, aunque suene diferente. Esto hace que un instrumentista pueda pasar de un instrumento a otro de la familia sin tener que memorizar ningún cambio de digitación. El uso de instrumentos transpositores facilita la ejecución en tonalidades con varios bemoles o con varios sostenidos, como se explica a continuación.
Veamos el caso del clarinete. La familia del clarinete está formada por muchos instrumentos, casi todos transpositores. El clarinete soprano, que es el que comúnmente se utiliza en las orquestas sinfónicas y en el jazz, está en Si bemol; quiere decir que cuando su parte indica un Do el sonido es un Sib. En las orquestas sinfónicas se utiliza también el clarinete en La. La elección de un clarinete u otro ya está indicada por los propios compositores, que indican qué instrumento quieren y, en algunos casos, dónde hay que pasar de un instrumento al otro. El clarinete en Do, no transpositor, se usa poco. Existen clarinetes más agudos, en Re y en Mi?. También más graves: el contralto en Mi?, el bajo en Si?, el contrabajo en Si?, el corno di bassetto en Fa.
En el caso del saxofón, la familia es doble. Por un lado los saxos de las bandas alternan el Si? con el Mi?: sopranino en Mi?, soprano en Si?, alto en Mi?, tenor en Si?, barítono en Mi?, bajo en Si?, contrabajo en Mi?. Los saxos que Adolphe Sax inventó para la orquesta reemplazan el Sib por el Do (no transpositores, salvo por octava) y el Mi? por el Fa. En el Bolero de Ravel, por ejemplo, el saxo alto está en Fa y el soprano en Do.
También las trompetas y cornetas están en Si? o Mi?; los cornos o trompas están en Fa/Si? (hay una llave que permite que el instrumento funcione como si fuera doble).
En la familia del oboe, el contrafagot suena una octava más grave de lo que lee (es un caso análogo al del contrabajo de cuerda); el corno inglés está en Fa y el oboe damore en La.
El piccolo, ottavino o flautín es transpositor. Suena una octava más arriba de lo que está escrito. Otros tipos de flautas de orquesta son transpositoras: la flauta contralto en Fa suena una quinta más grave y la flauta baja en Do suena una octava más grave.
Se ve, pues, que la familia de los vientos es especialmente rica en instrumentos transpositores y que en la mayoría de los casos las tonalidades que se pueden tocar con más facilidad son las que tienen bemoles. Por ese motivo las obras para banda sinfónica se escriben o se adaptan siempre para ese rango de tonalidades.
Las flautas dulces son un caso aparte. Si bien la familia alterna las afinaciones en Do y en Fa, no son instrumentos transpositores (salvo la octava) porque se acostumbra que haya correspondencia entre la nota escrita y la nota emitida. Quiere decir que cuando un ejecutante de flauta dulce cambia de instrumento, por ejemplo entre soprano y contralto, debe tener en cuenta los cambios de nombre que experimentan las posiciones de los dedos.