Segundo largometraje del director de cine bilbaíno Enrique Urbizu. Suspuso un discreto éxito para él, en una película que mejora con el tiempo, y que muestra que el cine europeo no tiene por qué carecer del ritmo cinematográfico con que cuenta el cine estadounidense.
Tras un atraco a un bingo, la novia de uno de los atracadores escapa y con la ayuda de otra mujer intenta recuperar el botín del atraco. El problema es que unos policías corruptos también quieren hacerse con el botín, para financiar asesinatos políticos.